martes, 9 de septiembre de 2008

Azul

- Imagina por un momento que tus ojos te permitieran percibir una gama de colores distinta a la que conocemos- musitó.

Luego de decir esto, calló por un momento y se mordío los labios con gesto de niña aplicada. Sus manos cubriendo la taza de la que parecía querer extraer el calor perdido durante el paseo por las calles recien cubiertas de nieve.

- Colores tan distintos entre sí como lo son el blanco y el negro. Sin poder describir tus sensaciones a nadie, sin que existieran palabras en tu idioma para expresarlas.

Sus ojos, de ese tono gris que tanto me fascinaba, quedaban ahora ocultos por mechones de cabello oscuro.

- Crear un nuevo vocabulario para poder describir en pensamientos lo que percibo a mi alrededor. Miraría mis ojos en el espejo e inventaría una palabra para describirlos: “azul”. Una palabra que sólo tendría sentido para mí.

Me quedé meditando sus palabras durante un largo rato, callados los dos.

También yo había estado pensando sobre las extrañas sensaciones que nos provoca el amar a otra persona y disfruté por anticipado de la expresión de asombro que se reflejaría en sus ojos cuando descubriera como había leido sus pensamientos.

Luego, más tarde, le preguntaría como había inventado una palabra tan curiosa para expresar su idea. Una palabra, un color imaginario, que aun careciendo de significado sonara tan bien. “Azul”.

miércoles, 27 de agosto de 2008

"El Hombre en Busca de Sentido" de Viktor E. Frankl

La máxima preocupación de los prisioneros se resumía en una pregunta: ¿Sobreviviremos al campo de concentración? De lo contrario, todos estos sufrimientos carecerían de sentido. La pregunta que a mí, personalmente, me angustiaba era esta otra: ¿Tiene algún sentido todo este sufrimiento, todas estas muertes? Si carecen de sentido, entonces tampoco lo tiene sobrevivir al internamiento. Una vida cuyo último y único sentido consistiera en superarla o sucumbir, una vida, por tanto, cuyo sentido dependiera, en última instancia, de la casualidad no merecería en absoluto la pena de ser vivida.

domingo, 3 de agosto de 2008

"The Beach" de Danny Boyle

When you develop an infatuation for someone you always find a reason to believe that this is exactly the person for you. It doesn't need to be a good reason. Now, in the long run, that's just the kind of dumb, irritating habit that would cause you to split up. But in the haze of infatuation, it's just what you've been searching for all these years.

martes, 29 de julio de 2008

El Mar en la Caracola

Las cajas de cartón cubren casi por completo un lateral de la estancia, cada una de ellas marcada con una fecha y una serie de anotaciones jeroglíficas. En su interior, objetos sin aparente relación: un mapa con indicaciones a lápiz en aquella pequeña de la esquina, una vieja fotografía y un frasco azul de perfume en esa otra del fondo, un antiguo disco de vinilo y una receta de magdalenas con vainilla en esta de aquí.

Siempre le acompaña un pequeño cuaderno de tapas desgastadas donde va anotando títulos de canciones, temas de conversación, lugares, mareas y fases de la luna. Meses después, tal vez años, tomará con delicadeza una de las cajas y volverá a recrearlo todo: la música de fondo, el rumor de las conversaciones en otros idiomas, el sonido lejano de las olas, aquel aroma casi olvidado.

Y a veces, cuando cae la noche, el cazador de recuerdos roza con los dedos las letras grabadas en cada una de las cajas y la expectación se refleja en sus ojos. Pero es cuando mira hacia las paredes aún vacías cuando sonríe.

miércoles, 16 de julio de 2008

"Sinuhé el Egipcio" de Mika Waltari

Yo, Sinuhé, hijo de Senmut, en mis días de vejez y de decepción estoy hastiado de la mentira. Por esto escribo para mí solo lo que he visto con mis propios ojos o comprobado como verdad. En esto me diferencio de cuantos han vivido antes que yo o vivirán después de mí. Porque el hombre que escribe y, más aún, el que hace grabar su nombre y sus actos sobre la piedra, vive con la esperanza de que sus palabras serán leídas y que la posteridad glorificará sus actos y su cordura.

Pero nada hay que elogiar en mis palabras; mis actos son indignos de elogio, mi ciencia es amarga para el corazón y no complace a nadie. Los niños no escribirán mis frases sobre la tablilla de arcilla para ejercitarse en la escritura. Los hombres no repetirán mis palabras para enriquecerse con mi saber. Porque he renunciado a toda esperanza de ser jamás leído o comprendido.

sábado, 12 de julio de 2008

"Full Metal Jacket" de Stanley Kubrick

I wanted to see exotic Vietnam... the crown jewel of Southeast Asia. I wanted to meet interesting and stimulating people of an ancient culture... and kill them. I wanted to be the first kid on my block to get a confirmed kill!

jueves, 26 de junio de 2008

Correspondencia

Hoy he recibido carta de mi amiga E. Me envía un boceto de su jardín con el mar al fondo, una receta para un postre árabe y un fragmento en alemán del último libro de nuestro autor favorito. Yo, por mi parte, le envío una postal de un velero a carboncillo y dos palabras para un nuevo relato: “Azul sólido”.

"El Nombre de la Rosa" de Umberto Eco

—No podéis reprocharos nada, habéis hecho todo lo que podíais.
— Todo lo que puede hacer un hombre, que no es mucho. Es difícil aceptar la idea de que no puede existir un orden en el universo, porque ofendería la libre voluntad de Dios y su omnipotencia. Así, la libertad de Dios es nuestra condena, o al menos la condena de nuestra soberbia.
Por primera y última vez en mi vida me atreví a extraer una conclusión teológica:
—¿Pero cómo puede existir un ser necesario totalmente penetrado de posibilidad? ¿Qué diferencia hay entonces entre Dios y el caos primigenio? Afirmar la absoluta omnipotencia de Dios y su absoluta disponibilidad respecto de sus propias opciones, ¿no equivale a demostrar que Dios no existe?
Guillermo me miró sin que sus facciones expresaran el más mínimo sentimiento, y dijo:
—¿Cómo podría un sabio seguir comunicando su saber si respondiese afirmativamente a tu pregunta?
No entendí el sentido de sus palabras:
—¿Queréis decir —pregunté— que ya no habría saber posible y comunicable si faltase el criterio mismo de verdad, o bien que ya no podríais comunicar lo que sabéis porque los otros no os lo permitirían?